sábado, 9 de abril de 2011

Seguimos en Silencio ^.^

No hagáis ni caso al juego de palabras del título del post, estoy bastante dormida... xDç

Bueno, que ya era hora. Hace muchos días que no subo capítulos de mi blognovela, y eso no puede ser María Teresa -w- (mini-alusión a Buenafuente)
Silencio tiene que seguir contándoos su historia, y lo hace con los capítulos 5 y 6 de la misma. Como siempre los podéis descargar clikando aquí, aunque también os ofrezco un trocito a continuación ;)

El inconveniente de vivir sola en un piso es que las vecinas se vuelven más cotillas de la cuenta. Una vez escuché a una comentarle a otra: “Esa niña es muy pequeña, ¡no debería vivir sola!” Y la otra respondió: “Estoy segura de que aún no tiene dieciocho años, ¡y los menores de edad no deben vivir solos en un piso!” Supongo que la máxima preocupación de esas mujeres era (y seguirá siendo) saber cómo pagaba (y pago) las facturas de la luz, el gas, el agua, etc. La respuesta es fácil: Disimulo.
Disimulo ha seguido dándome trabajo durante todos estos años y pagándome buena parte del botín para mantener el piso que me compró. La verdad es que le debo todo lo que tengo: desde el piso hasta la ropa, pasando por la seguridad de comer todos los días y el lujo de poder darme una ducha o un baño caliente siempre que quiera. Pero eso las vecinas no lo saben; dudo que sepan siquiera que trabajo para una persona que se hace llamar Disimulo.
¿Y qué les importa? Es mi vida, no la suya. ¿Por qué tienen que meterse en mis asuntos? ¿Acaso me meto yo en los suyos?



Y sí, ya sé que vengo prometiéndolo desde hace bastante y no lo cumplo, pero es que las cosas de palacio van despacio. Estoy planificando Leones y valorando distintas maneras de narrar la historia, pero aún no me decido, por lo que tardará en llegar. Es más probable que, antes, inaugure la sección de Días sin Fin... pronto sabréis por qué ;)

2 comentarios:

Paséate por este bosque lleno de tréboles de cuatro hojas y escribe algunas letras en la tierra ^^